A la sombra del Tomate: Secuelas de Huesca I

12 marzo 2007

Secuelas de Huesca I

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Hemos escrito mucho, pero también hemos aprendido que si el objetivo es la democracia, el riesgo es la tecnocracia.

Los tecnócratas no buscan el bien común, persiguen su beneficio y el de los suyos. Por eso son antipolíticos, por eso recurren a una forma de violencia sútil pero eficaz: su herramienta, su arma es el lenguaje.

Manejan un lenguaje propio, de casta, con el que pretenden legitimar su espacio de poder. Para ellos lo importante no es la palabra, sino su diccionario.

Su diccionario… Cortázar dijo que los diccionarios son los cementerios de las palabras. Pero hay diccionarios, como el diccionario de los “tecnochachis” que fueron construidos para desterrar las ideas y desincentivar los compromisos.

A los tecnócratas no les gusta el diálogo, no quieren debatir, quieren competir. Competir, pero con sus reglas.

Los tecnócratas compiten por un puesto en el podium, los demócratas trabajan para que todo el mundo pueda participar. Hablar, escuchar, pensar, transformar.

¿Debemos estar preocupados? No, no lo creo. Yo soy militante socialista, yo pertenezco a un partido político centenario, en el que las personas que sabían leer y escribir, enseñaban a leer y a escribir a los jornaleros y a las criadas por la noche.

Eso es algo que ha sucedido en este país. Eso es algo que tiene que pasar mañana, que está pasando aquí y ahora.

Por eso mi esperanza, es más que esperanza, es confianza. Porque tengo la seguridad de que por cada tecnócrata, siempre habrá alguien dispuesto a enseñar gratuitamente cómo se utilizan las herramientas de nuestro tiempo.

Por eso estas jornadas son importantes, porque suponen un antídoto ante la lógica de los tecnócratas. Porque están ideadas, impulsadas y organizadas por gente que conoce las herramientas, que domina su lenguaje, su técnica, pero que además son ciudadanos comprometidos, que están dispuestos a repartir su saber sin interés alguno o, mejor dicho, por el interés de todos, por el bien común.

Activistas que emprender proyectos, que siembran redes, que por ejemplo dominan technorati, un sistema matemático en el que se puntúa a cada blog en función del número de sitios que le enlazan.

Pero activistas que se miden a sí mismos de otra manera, con una matemática que no existe, con una especie de “democrati”, un sistema imposible en el que puntúa más quien haya sido capaz de convencer a más personas sobre la importancia de tener un blog, de disponer de un espacio personal con mirada global.

Un sistema en el que se contabilizasen las horas dedicadas a la noble tarea de compartir el conocimiento.

Una herramienta inútil, pero hermosa, que no nos hace falta, que no concuerda con nuestro objetivo de abrir nuevos cauces a la palabra, A la nuestra y a la de los demás.

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Pablo Pombo autor de El Borrador,
uno de los primeros blogueros de España,
en su intervención en las Jornadas Ciudad Digital.

Lee el resto de su intervención en su blog.

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